Las elecciones de medio mandato de este martes han quedado planteadas como un referéndum directo sobre la gestión de Donald Trump y definirán la margen de maniobra de la Casa Blanca en los dos últimos años de su mandato.
Para la oposición demócrata, la ecuación es clara: arrebatar tres escaños a los republicanos en la Cámara de Representantes y ganar cuatro en el Senado para retomar el control absoluto del Capitolio.
Según las últimas proyecciones del agregador de encuestas Decision Desk HQ, el Partido Demócrata llega a las urnas con un 84 % de probabilidades de recuperar la Cámara Baja y un 64 % de probabilidades de voltear la mayoría en el Senado.
El reto en la Cámara de Representantes y la ruta crítica en el Senado
En la Cámara Baja, la brecha es reducida. De los 435 escaños en disputa, la distribución previa se sitúa en 219 republicanos, 214 demócratas y dos vacantes. La oposición solo necesita una ganancia neta de tres escaños para alcanzar el umbral de los 218 requeridos para la mayoría absoluta, lo que le permitiría frenar la agenda legislativa de la administración.
El verdadero desafío táctico se concentra en el Senado, donde se renueva un tercio del pleno. La estrategia demócrata exige blindar sus plazas más vulnerables —con especial atención al escaño de Míchigan, donde los márgenes se mantienen en empate técnico— y arrebatar al menos cuatro de los seis estados más disputados en manos conservadoras: Alaska, Iowa, Kansas,…
