El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, afirmó el 2 de noviembre que las conversaciones con Teherán para poner fin al conflicto registran progresos. Según sus palabras, él y el presidente Donald Trump siguen optimistas sobre la posibilidad de obtener condiciones más favorables para su país, en un discurso que apunta a presentar un acuerdo como algo inminente.
Vance contó a la prensa que se han sostenido varias conversaciones positivas con la parte iraní. Sin embargo, condicionó el resultado al describir a los iraníes como «impredecibles» y no descartó la fuerza, pues indicó que el presidente mantiene sobre la mesa tanto opciones militares como de otro tipo.
Ese mismo día, Trump sostuvo que Irán busca con desesperación un pacto y que el dominio militar de Estados Unidos podría hacerlo realidad. Para respaldar esa idea, recurrió a su reiterado argumento sobre un supuesto control total de sus tropas en el estrecho de Ormuz, afirmación que, según se indica, repite en cada aparición pública. Por su parte, la dirigencia iraní rechaza modificar sus exigencias y mantiene su plan original, pese a que Washington insiste en un acercamiento.
